

Raquel Murillo Hernando

Raquel Murillo Hernando, politóloga e internacionalista especializada en cooperación y en política internacional
Nerea Rocha Ballesteros, periodista especializada en política internacional
El pasado 20 de noviembre comenzó el torneo en Doha, dando inicio al mundial más controversial de las últimas décadas. El acontecimiento futbolístico con más repercusión internacional se ha visto envuelto en una gran trama de corrupción, sobornos y escándalos debido a la decisión de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) y a las pésimas condiciones en materia de derechos humanos del régimen catarí. Pero, sobre todo, el Mundial de Qatar 2022 ha destapado cómo la FIFA ha creado una “unión” internacional por el fútbol ficticia y que esconde poder y dinero bajo los valores de solidaridad, respeto y deportividad.
Esta competición ha estado repleta de factores inusuales en comparación con el resto de mundiales celebrados. El hecho de que Catar no tenga apenas tradición futbolística, sumado a la necesidad de trasladar la competición a finales de año por las altas temperaturas del país en verano, hizo sospechar de la ilegitimidad de su elección en el año 2010. La competición ya ha comenzado, pese a todas las irregularidades de su elección, pero la crítica internacional no ha hecho más que incrementar: el mundo ha continuado protestando contra las pésimas condiciones humanas de los trabajadores inmigrantes, la opresión de las mujeres y la persecución del colectivo LGBT+.
Más allá de la selección que resulte ganadora en esta competición, el ya denominado “Mundial de la vergüenza” pasará a la historia por los 6.500 fallecidos en la construcción de los estadios, la falta de derechos de las mujeres y el veto a las identidades de género y orientaciones sexuales disidentes.
Los secretos de la FIFA detrás de la polémica elección de Qatar 2022
Para comprender el debate sobre la elección del mundial de Qatar 2022, debemos entender cómo ha sido el proceso de elecciones de sedes de mundiales llevado a cabo por la FIFA en los últimos años.
El procedimiento es muy simple. En primer lugar, la FIFA hace una llamada general a todas las candidaturas interesadas (ya sean países o federaciones de forma individual o colectiva). Tras la presentación de los aspirantes, se realiza un análisis para evaluar las condiciones y requisitos que deben poseer los anfitriones a la copa del mundo, principalmente orientados hacia cuestiones de infraestructura, turismo y espacios públicos. Una vez realizada la criba en base a estos criterios, se ejecuta una votación a través del Congreso de la FIFA (el órgano legislativo de la organización) sobre todos aquellos candidatos que cumplan con las características estipuladas.
Tras una primera aproximación a las condiciones requeridas para albergar la Copa Mundial del fútbol no es de sorprender que, tras la presentación de su candidatura en el año 2009, algunos de los aspirantes rivales no entendieran por qué había ganado Catar. En ese momento, la candidatura catarí no ofrecía buenas condiciones de infraestructura, ya que no contaba con los estadios suficientes y los que tenía no contaban con la capacidad requerida para un evento de tal magnitud. Por otro lado, según un informe de la propia organización, la elección de esta sede suponía un “alto riesgo” debido a las condiciones climáticas y a las altas temperaturas.
El resto de candidatos que se habían presentado para acoger el mundial de 2022 (Australia, Corea del Sur, Estados Unidos y Japón) podrían realizar la celebración del Mundial 2022 en verano, al contrario que Catar. La elección de este país árabe como anfitrión no sólo suponía romper con la tradición de celebrar el mundial en verano y traspasarlo a otoño-invierno, sino que generaba la adaptación y el parón del resto de competiciones futbolísticas nacionales e internacionales. Además, el Mundial de Qatar 2022 fue asignado a la vez que el Mundial de Rusia 2018, una práctica poco común.
Las sospechas ante la sede del mundial 2022: una decisión que cambió todo
Las sospechas sobre un posible interés geopolítico en la celebración del mundial sumado a la falta del cumplimiento de los requisitos frente al resto de candidatos eran más que evidentes. Por este motivo, cuando Catar resultó el vencedor de la candidatura para el mundial 2022, Estados Unidos, que era el gran favorito para hospedar el mega evento futbolístico, inició un proceso de investigación. A diferencia del primero, el país norteamericano sí que contaba con los requisitos en infraestructura y con un clima óptimo para poder realizar las competiciones en verano.
El FBI fue el encargado de llevar a cabo el seguimiento y análisis del proceso de elección, destapando una gran trama de corrupción, sobornos y extorsión dentro de la FIFA en relación con la votación y con el funcionamiento de la propia organización. Esta investigación se desarrolló gracias a testimonios y confesiones de actores como Chuck Blazer, secretario general de la CONCACAF (el acrónimo de la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol) y obligó a la propia organización a abrir un caso sobre su propio código ético y moral, denominado "Informe Michael García", en honor al fiscal que llevaba el expediente.
Gracias a los resultados obtenidos, se reveló el gran escándalo del FIFA-Gate y supuso el arresto de 14 empresarios y funcionarios acusados de fraude, extorsión y tráfico de influencias en relación con los derechos televisivos de la Copa América y con la suspensión del entonces presidente de la FIFA Joseph Blatter, también del expresidente de la UEFA (Unión de Federaciones Europeas de Fútbol) Michel Platini.
El regimen catarí compró los votos de los países en 2010
La victoria de Qatar 2022 no fue únicamente objeto de investigación del FBI, sino que medios de comunicación y gobiernos de todo el mundo comenzaron a indagar en esta decisión de la Federación Internacional de Fútbol, debido a las sospechas que generó la trama de corrupción. Es el caso del medio de comunicación France Football en el año 2013. Este diario deportivo hizo público un escándalo político en relación con el mundial de Qatar que bautizó como Qatar-Gate, demostrando que se trataba de una competición adulterada y destapando un supuesto acuerdo entre el expresidente francés Nicolás Sarkozy y el emir catarí Tamim bin Hamad al-Thani. A cambio de la adjudicación del Mundial a Catar, el jeque compraría el equipo francés de fútbol Paris Saint-Germain y colaboraría en una campaña de sabotaje en contra de Canal Plus Francia (uno de los medios más críticos con Sarkozy).
Otro de los medios que analizó qué estaba sucediendo fue el diario británico The Sunday Times, que reveló en 2016 que el gobierno qatarí había pagado aproximadamente 880 millones de dólares a la FIFA para asegurar el apoyo a la elección de Qatar 2022 y la compra de los derechos televisivos por parte de Al Jazeera. Por otro lado, la Justicia Suiza también señaló a más involucrados, esta vez procedentes de las altas esferas de las federaciones argentinas y brasileñas.
“Los mecanismos internos de la FIFA no tienen poder aparente para revertir la votación o quitar los derechos de hospedaje de Qatar”
La FIFA maneja de forma privada cualquier disputa futbolística, sin involucrar a tribunales externos, a través de sus órganos internos cuya función es la resolución de disputas. Esta característica está amparada por el Consejo Europeo, el cual “destaca su apoyo a la independencia de organizaciones deportivas y su derecho a organizarse a través de estructuras asociativas apropiadas”. Por lo tanto, “las normas de la FIFA exigen que todos los que están sujetos a su jurisdicción renuncien a cualquier derecho de recurrir a los tribunales”, tal y como indica la doctora en derecho Kate Youd en su artículo sobre Qatar 2022. Ante esta situación Youd añade que los únicos actores capaces de revocar la decisión de otorgar el Mundial al país árabe son las asociaciones nacionales que sean miembro directo de la FIFA, como la Federación de Fútbol de EE. UU. o la Asociación de Fútbol Americano serían ambas partes apropiadas. Una liga o un club individuales también serían partes potenciales, ya que tendrían un interés financiero en la decisión de trasladar la Copa Mundial de Qatar 2022 al invierno. En la actualidad, aunque estos actores intervinieran, los mecanismos internos de la Federación no tienen poder aparente para revertir la votación o quitar los derechos de hospedaje de Catar.
Los esclavos migrantes, las mujeres y el colectivo LGBT+: los tres sectores de la población más afectados por el Mundial de Qatar 2022
La celebración del Mundial de Qatar 2022 ha puesto sobre la mesa algunas de las situaciones más controversiales y menos alabadas de este país árabe. Nos encontramos ante un régimen autoritario y con una notoria ausencia de libertades. La vulneración de los DD. HH. afecta a una gran parte de la población, entre los cuales las mujeres, los inmigrantes y el colectivo LGBT+ son los más vulnerables.
En Catar el sistema kafala, un sistema de semiesclavitud, sigue vigente. Este exige que los trabajadores no calificados entren al país con un patrocinador, que generalmente es el contratante. Este se encarga de su visa, lo que les permite, incluso, confiscar sus pasaportes y controlar su estatus legal. De media 12 trabajadores al día han muerto en la construcción y desarrollo de las instalaciones de los estados desde que fuese elegido como sede en 2010. Así de demoledor se muestra el informe 'Detrás de la pasión' , elaborado por la Fundación para la Democracia Internacional, que además denuncia condiciones de trabajo infrahumanas de los empleados, que proceden de países como Nepal, India, Pakistán o Bangladesh y que suponen más del noventa por cierto de la fuerza laboral del país.
El argentino Guillermo Whpei, presidente de la Fundación de Museos de Derechos Humanos, señaló que en Qatar se maltrata a la mano de obra y se le obliga a trabajar entre 16 y 18 horas diarias sin un solo día de descanso, según informa Galici@press. Además "las viviendas que les proporcionan son espacios reducidos en los que viven hacinados, sin contar con las mínimas condiciones higiénicas". Esta tesis también ha sido defendida por una investigación de The Guardian, que cotejó las distintas partidas de fallecimiento de los trabajadores.
Con todo lo anterior puede decirse que los trabajadores migrantes de Qatar 2022 son víctimas de trata de personas con fines de explotación laboral. Tal y como determina el artículo 3.a) del Protocolo de las Naciones Unidas para que haya trabajo forzoso en el caso de un mayor de edad debe haber un acto (el reclutamiento), un medio (el transporte hacia el país, que puede ser mediante coacción económica, física o psicologica, o todas a la vez) con una finalidad: explotar su mano de obra. Normalmente suelen venir engañados bajo promesas de que van a cobrar un buen sueldo y tendrán buenas condiciones. Los inmigrantes forzados a trabajar en Qatar 2022 cumplen todas estas características, por lo tanto, la FIFA, que apoya la candidatura, está siendo cómplice en esta vulneración de los DD. HH más elementales.

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La situación de las mujeres y de las personas pertenecientes a la comunidad LGBT+ es otro de los aspectos negativos que caracterizan a Catar. Por un lado, las mujeres se encuentran en una situación de discriminación legal y práctica, en la que el sistema de tutela masculina limita la toma de decisiones y la vida de estas en base a si tienen permiso o no de sus tutores (generalmente el marido, padre o hermano).Esta situación no sólo refuerza el poder masculino en la sociedad, sino que fomenta relaciones abusivas y falta de libertades y derechos para las mujeres cataríes. No hay legislación que proteja a la mujer de todas las formas de violencia que puede sufrir, tanto conyugal, como de derecho a decidir sobre su cuerpo y autonomía o en el acceso a distintos puestos de trabajo, tal y como indica el Informe de las Naciones Unidas realizado en 2019.
La criminalización de las personas LGBT+, por su parte, se encuentra señalada en el código penal, en el que se establecen penas de cárcel de hasta once años en función de la edad y de la “gravedad” de los actos cometidos. Según la ONG Human Rights Watch, las personas pertenecientes al colectivo llevan años sufriendo arrestos aleatorios en los que el acoso sexual, los abusos físicos y el registro ilegal de sus pertenencias y sus teléfonos móviles son más que habituales. Una de las muchas medidas abusivas que esta organización señala es el requisito que las autoridades cataríes imponen para liberar a las mujeres trans cuando son arrestadas: la asistencia obligatoria a las terapias de “reconversión”.
La pérdida de los valores: el blanqueamiento en el deporte o sportswashing
Al igual que muchos otros eventos deportivos importantes, como los Juegos Olímpicos, la Copa del Mundo conlleva lazos políticos inherentes, así como ramificaciones masivas para que un torneo de este tipo se juegue en un país anfitrión. En el mundo del deporte al blanqueamiento para proyectar a un país a nivel internacional se le llama sportswashing (blanqueamiento deportivo) en el que un estado utiliza un evento deportivo y/o un equipo para lavar su reputación, generalmente debido a un historial de derechos humanos deficiente. Por ejemplo, en el año 2017 la FIFA comenzó a implementar una nueva “Política sobre Derechos Humanos” que velaba por el cumplimiento y promoción de los mismos. Se trataba de medidas que ofrecían mejoras en la legislación laboral y en la situación de las mujeres, medidas que no se han implementado de manera total y que se contradicen con lo está sucediendo en el Mundial de Qatar.
Para entender la siguiente infografía sobre la historia de corrupción y controversia de los Mundiales, hay que entender que la técnica del lavado de imagen, por parte de la FIFA, no ha empezado con Catar. En el Mundial de Argentina (1978) y en el de Brasil (2014) la Federación ya utilizó este blanqueo de imagen o sportswashing, una herramienta de soft power (poder blando) que ha resultado muy eficaz internacionalmente. Un ejemplo más reciente es el del Mundial de Rusia en 2018, que fue criticado por actuar como una distracción de los aspectos más desagradables del gobierno de Vladimir Putin, desde el uso de trabajos forzados en la construcción de los estadios hasta su pobre historial en derechos LGBT+. Y ahora está la controversia en curso sobre Qatar 2022 que, como hemos indicado anteriormente, ha recibido el sobrenombre de la "Copa del Mundo de la vergüenza".



El nexo entre los mundiales de Argentina, Brasil y Rusia, los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y el Mundial de Qatar en 2022 es que los gobiernos de todos estos países, con la ayuda de la FIFA, priorizaron las apariencias por encima de los derechos humanos para reforzar su perfil internacional. Además, según la doctora en sociología Rodanthi Tzanelli en el caso del Mundial de Brasil y el de Beijing usaron la narrativa del “mejoramiento nacional”. En el caso de Qatar 2022, se está llevando a cabo esta misma estrategia que describe Tzanelli en su estudio.
La celebración de Qatar 2022 ha polarizado la opinión pública
La celebración del mundial en un país que vulnera tantos derechos humanos ha polarizado la opinión de la sociedad, de los futbolistas y de los personajes públicos. Una de las personalidades más alabadas por su actitud en defensa de los derechos LGTB ha sido el capitán de la selección inglesa Harry Kane, al que la FIFA le prohibió el uso del brazalete con la bandera del colectivo. Sin embargo, el deportista optó por utilizar un brazalete color negro y con la frase “no discriminación” como símbolo de protesta. El resto del equipo inglés se sumó al apoyo y se arrodillaron al inicio del partido.
Junto a esta postura, encontramos al culé Héctor Bellerín que denunciaba públicamente el pasado viernes las condiciones de semiesclavitud y las muertes de los trabajadores en Catar mientras era galardonado como Hombre GQ del año. Bajo el mismo pensamiento, Toni Kroos, Phillip Lahm o Leon Goretzka han mostrado gestos y declaraciones contra las muertes, la falta de derechos de las mujeres y la criminalización de la homosexualidad, una postura comprometedora y, sin duda, más que ejemplar.
Por último, después de las declaraciones del presidente de la FIFA Gianni Infantino el pasado 19 de noviembre, Peter Möller, director de la Federación Danesa de Fútbol, ha prestado las declaraciones más duras calificando los comentarios de Infantino, de “vergonzosos”, informa el País. Otros en cambio, como Xavi o Guardiola han mostrado apoyo al mundial catarí, o David Beckam que ha sido incluso nombrado embajador del Mundial.
En el sector de la música artistas como Shakira, Dua Lipa y Alicia Keys han rechazado abiertamente actuar o asistir al mundial debido a la situación de los derechos humanos. Pero no es el caso de Maluma, que rechazado dar declaraciones sobre esto alegando que se trata de una celebración “de fútbol”.
La población general también se ha manifestado delante del museo de la FIFA en Zurich, mostrando su indignación por la vulneración de los DD. HH. del colectivo LGBT+ en el país catarí. El grupo All Out, que organizó la protesta de Zúrich, dijo que la manifestación tenía como objetivo "asegurarse de que la FIFA y Qatar sepan que el mundo está mirando y que los ciudadanos de todo el mundo esperan acción", explica el diario Reuters. All Out cuenta a Reuters que la FIFA no se ha comprometido públicamente a tomar medidas concretas que garanticen la seguridad de la afición y de la comunidad local LGBT+, ni tampoco de los jugadores homosexuales o bisexuales. Los aficionados, a su vez, también se han pronunciado en forma de pancartas y mensajes de todo tipo llamando al boicot, aunque muchos espectadores sí que van a seguir el evento.
"Ya no se puede hacer nada para parar Qatar 2022, pero sí que se pueden evitar otras 6.500 muertes en futuras competiciones"
A pesar de las críticas internacionales hacia el Mundial por usar el sportswashing como una herramienta de propaganda, hay pocas probabilidades de que un denuncia contra la FIFA pueda tener éxito. Sin embargo, sí que puede ser un primer paso necesario para permitir que el caso sea visto en un nivel más alto, en el Tribunal de Arbitraje Deportivo (CAS) o en el Tribunal Federal Suizo.
El caso de Qatar 2022, en definitiva, ha evidenciado el uso del fútbol como un nuevo método de soft power o poder blando en un deporte que infunde sentimientos de unidad o identidad común y que mueve a las masas. Por ello, a pesar del famoso “choque cultural” de los aficionados occidentales en Doha, este mundial servirá al país anfitrión para publicitarse y ganar prestigio internacional. Esto sucederá pese a los gestos de estos espectadores y celebridades que han decidido activamente no apoyar este mundial.
Por mucho que hayan habido numerosas investigaciones policiales a la FIFA, los culpables de las muertes de los trabajadores, de la corrupción, de sobornos y del pisoteamiento a los valores del deporte siguen indemnes. Los actores capaces de ponerle fin observan en silencio lo que ocurre en Qatar y parece que esa tendencia no va a variar en las próximas fechas. Ya no se puede hacer nada para parar Qatar 2022, pero sí que se pueden evitar otras 6.500 muertes en futuras competiciones.



