"Las nadadoras" de Netflix y el peligroso proceso migratorio de los refugiados: haciendo visible lo invisible
Las protagonistas "nadan hacia la libertad" en esta nueva producción de Netflix que pone el foco sobre Europa y sus políticas migratorias con los refugiados, las causantes de la muerte en tierra y mar de casi 6000 migrantes desde 2021

Raquel Murillo Hernando
Raquel Murillo Hernando, internacionalista especializada en cooperación y en política internacional
Nerea Rocha Ballesteros, periodista especializada en política internacional
“Nada por mí, y por todos los que murieron buscando una nueva vida. Nada por nosotros”: el pasado 22 de noviembre Netflix estrenó la película de "Las nadadoras", que pone el foco en las rutas de la muerte que deben hacer los migrantes para llegar a la Unión Europea (UE). El film nos transmite que una vez que alcanzan su destino las dificultades para poderse hacer un hueco en la sociedad no hacen más que aumentar. Sin duda, este nuevo largometraje nos invita a reflexionar sobre la realidad y situación de los refugiados antes, durante y después de su llegada a Europa, haciendo que cuestionemos las políticas migratorias actuales y la necesidad de una nueva reformulación de las mismas bajo los valores de la solidaridad y el compromiso de todos los estados miembros.
La historia real detrás del largometraje
"Las nadadoras" es la historia de Yusra y Sarah Mardini dos jóvenes sirias que, a causa de la guerra en su pais, deciden huir de Damasco hasta Alemania. Esta película señala los peligros que corren los migrantes en el proceso migratorio, ya que las protagonistas deben enfrentarse a su nueva condición como refugiadas, a la separación de su familia y a la búsqueda de nuevas oportunidades en un entorno hostil y lleno de peligros. Pero no hay que olvidar que esta historia real es también poco frecuente, si no fuera por su pasión por la natación y los Juegos Olímpicos, sus vidas habrían sido mucho más difíciles.
Pero, ¿qué son los refugiados y cuáles son los principales problemas a los que se enfrentan?
Si bien, es cierto que la palabra “refugiado” se ha utilizado en muchas ocasiones como sinónimo de inmigrantes ilegales o de crisis humanitarias en la prensa sensacionalista (mediante imágenes tan duras como niños agotados y sin vida en las orillas del mar Mediterráneo), este concepto sigue siendo un desconocido para gran parte de las personas, generando confusión entre el significado de ser migrante, el derecho de asilo y los refugiados. En primer lugar, aunque muchas veces son confundidos entre sí y utilizados como sinónimos, es importante distinguir los conceptos de asilo y refugio. Estos dos términos son diferentes, así como los trámites, condiciones y personas que pueden solicitar un derecho u otro o, incluso, ambos. Tampoco se trata de migrantes normales, la principal distinción de los refugiados y las personas asiladas es el motivo de salida de sus países de origen: los solicitantes de asilo no emigran en búsqueda de oportunidades económicas, huyen de su país de origen para poder salvar sus vidas. De esta manera, el derecho al asilo hace referencia al derecho recogido en la Carta de Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos, en relación a la búsqueda de protección fuera de su país de origen por parte de una persona que está huyendo de un conflicto o de una persecución por motivos religiosos, sexuales, étnicos, de género, políticos...
Por otro lado, el término “refugiado” se puso sobre la mesa por primera vez en la Convención Ginebra (1951) de las Naciones Unidas, sobre el estatuto de los refugiados; en el Protocolo de Nueva York de 1967; y, también, en el Estatuto de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, de ahora en adelante ACNUR). El Art 1. de la Convención designa el término “refugiado” como "persona que, debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país; o que, careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera regresar a él".
En grupo, refugiados, como individuos, asilados
Normalmente, solemos referirnos hacia los refugiados como un grupo humano que huye de forma masiva de un territorio por un conflicto armado o por una crisis climática. A pesar de ser principalmente grupos, estas personas deben solicitar el Derecho al Asilo de manera individual y debe ser aceptada esta solicitud por parte del Estado receptor. Es decir, mientras que el asilo se otorga de manera general a un individuo y deben demostrar que se encuentran en peligro en sus países, el concepto refugiados hace referencia a un grupo, tiene carácter humanitario y se trata de personas a las que ya se les ha reconocido el Derecho de Asilo, obteniendo protección internacional. Estas personas son víctimas de la violación de sus derechos fundamentales por parte de sus propios países de origen, convirtiéndose en sujetos de derecho internacional dentro de los países de asilo y sin poder recurrir a sus propias delegaciones diplomáticas o consulares. Son personas víctimas de la violencia política, que sólo a través de organizaciones como ACNUR pueden asegurarse la protección de su derecho a la vida, la integridad física y la libertad.
Las mujeres en las rutas del tráfico ilícito en Europa: un peligro añadido
En relación con las rutas populares para el contrabando o la trata de personas en Europa, estas pasan por los países mediterráneos, los Balcanes, Europa del Este y Turquía. Estos países de la Europa del Sur y del Este se encuentran sin la capacidad financiera necesaria para gestionar el proceso de acuerdo con las normas comunitarias y para ofrecer a los refugiados el tipo de ayuda y servicios que ofrecen Alemania, los Países Bajos y Suiza ofrecen. Cabe aunque estos flujos migratorios sean los más conocidos, la mayoría de las víctimas son traficadas dentro de la UE, lo que significa que vienen de un Estado miembro a otro, por lo que se puede considerar que la libertad de circulación está facilitando la trata de personas.

Al nombrar las rutas migratorias no podemos olvidarnos de la discriminación de género. Estas mujeres migrantes racializadas sufren una triple opresión, por el racismo, por motivo de género y de clase. Su opresión es extrema, tal y como refleja la película de Las Nadadoras: ya que son más susceptibles a sufrir violencia sexual que los hombres durante su viaje, y tras su llegada a Europa, especialmente a través del chantaje sexual para asegurar su pasaje o documentos de identidad. Según un estudio sobre las Mujeres migrantes en tiempos de pandemia pese a estar infrarepresentadas en las estadísticas, ya que muchas caen en redes de trata y se les pierde el rastro, un 69,3% de las migrantes entrevistadas aseguraron haber sufrido violencia sexual por parte de ciudadanos en Europa.
La discriminación de género no es solamente el motivo por el cual sufren más traumatización en el proceso migratorio, también es la razón por la cual muchas niñas huyen de matrimonios concertados, de la imposibilidad de estudiar, de la falta de oportunidades y de los abusos sexuales. En general, las migraciones propician una serie de situaciones, derivadas por los factores indicados con anterioridad, en la que los hombres, pero aun más las mujeres, pueden llegar a encontrarse en situación de desamparo, convirtiéndose así en víctimas fáciles de abuso y explotación.
El desafío de los migrantes para la UE: una mirada desde la historia y el Derecho Internacional
El aumento de la migración hacia la Unión Europea ha sido exponencial desde las últimas décadas. Sin embargo, a pesar de ser considerado un “problema” la acogida de migrantes y refugiados supone, para Europa, un aumento de la población joven y activa. De hecho, son los migrantes los que ocupan los trabajos más sacrificados. En el caso de Siria, tal y como se enseña en "Las nadadoras", los refugiados ascienden a más de 5,6 millones de personas y a más de 6,2 millones de desplazados internos desde 2009, según cifras oficiales de ACNUR. Al llegar al país de destino deberán ocupar los susodichos trabajos precarios, debido a sus situaciones de extrema pobreza y depender enormemente de la ayuda humanitaria.
Sin embargo, pese a ser víctimas de graves e irreparables violaciones a los derechos humanos, la realidad es que muchos de los ciudadanos europeos sienten rechazo a la llegada de estas personas. Esto se debe al temor infundado por los medios de comunicación sensacionalistas y por los políticos populistas que tachan las masas migratorias de “invasiones” o “plagas”, también llamadas “crisis migratorias”. Gran parte de los partidos de la extrema derecha europea han propiciado la diferenciación de los migrantes y la población local a través de estos recursos, incentivando un aumento de las desigualdades sociales para obtener apoyo electoral. Aunque estas campañas suelen categorizarse como un fenómeno relativamente nuevo, las corrientes migratorias desde y hacia la Unión Europea se han producido incluso antes de su propia conformación.
Si contextualizamos de dónde viene la legislación sobre los refugiados, encontramos que, la Convención de Ginebra de 1951 de Naciones Unidas sobre el Estatuto de los Refugiados (junto con el posterior Protocolo de Nueva York de 1967) se desarrolló con el objetivo principal de proteger a los refugiados europeos después de la Segunda Guerra Mundial. Es decir, aquellos migrantes en masa que emigraban de sus países por las condiciones en las que estos se encontraban eran europeos, no africanos ni de Oriente Medio. Con el mejoramiento de la situación de los países europeos, así como de todas aquellas organizaciones supranacionales predecesoras de la UE y del desarrollo paralelo de la Organización de Naciones Unidas, las corrientes migratorias comenzaron a distribuirse de una manera diferente a la que lo habían hecho durante principios del siglo XX.
La creación de la Unión Europea y el aumento de las corrientes migratorias hacia Europa supuso la firma del Tratado de Ámsterdam que atribuía de forma explícita la competencia en materia migratoria dentro de la UE, estableciendo las medidas correspondientes al reparto de migrantes y necesidad de ayuda humanitaria. De esta manera, comenzaron a desarrollarse medidas sobre la migración y seguridad, aunque estas han sido siempre controvertidas en lo respectivo al desarrollo y al cumplimiento por parte de los Estados miembros de la Unión. Actualmente, los Estados miembros de la UE comparten las competencias en políticas migratorias gracias al Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (tal y cómo queda reflejado en los arts. 79 y 80). No obstante, aunque sí existen normas comunes para todos, cada uno de los Estados miembros tienen sus propias normas y políticas migratorias, por lo que no hay una institución de la UE explícitamente responsable de las peticiones de asilo. Pese a ello, el principio de no devolución prohíbe expresamente enviar a las personas que han llegado a Europa en búsqueda de protección contra la persecución o los daños graves a ser devueltos, sin evaluar previamente su solicitud de asilo.
Dentro del Marco del derecho de la Unión Europea, encontramos el Derecho de Asilo en el art. 18 y la previsión de devolución en el art. 19, estableciendo que se deben cumplir de manera íntegra los requisitos de la Convención Sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 de Naciones Unidas, integrado en la legislación europea. Es decir, la UE está obligada a aplicar estos principios de asilo desde el momento en el que el individuo llega a la frontera europea, así como asegurar y obligar a los estados a garantizar el cumplimiento del registro de solicitudes, plazos y procedimientos y garantizar la no devolución hasta que no se haya gestionado su solicitud.
Sin embargo, dentro de la UE las políticas migratorias son el resultado de la combinación de la legislación comunitaria, las leyes internacionales y las responsabilidades internacionales que cada Estado miembro ha contraído, como en el caso de los miembros de la ONU. En consecuencia, nos encontramos con una desigualdad entre los Estados a la hora de cumplir de forma efectiva con los procedimientos que deberían establecerse, generando muchas situaciones de conflicto relativas a la gestión de la soberanía europea y estatal en estos aspectos.

Esta situación pone de manifiesto el problema principal de la Unión Europea y las migraciones: la necesidad de reformular cómo se gestionan y cómo deberían comprometerse cada uno de los Estados miembros a llevar a cabo políticas justas y solidarias.
Debería considerarse la creación de dos subtipologías principales de migración, siendo diferentes entre sí las que se basen en el control y las que se refieran a la integración ya que, como hemos explicado anteriormente, los inmigrantes y los refugiados (y/o asiliados) no son lo mismo y no tienen las mismas necesidades ni el mismo contexto político ni migratorio.
Bajo esta filosofía nació en el año 2008 Green European Foundation, una fundación política europea financiada por el Parlamento Europeo que tiene como objetivo fomentar la participación democrática de los ciudadanos en discusiones y políticas de temáticas humanitarias, ecológicas, sociales y políticas. Bajo este pensamiento, para la cuestión de los refugiados se han propuesto una serie de medidas para mejorar la situación actual. En primer lugar, esta organización habla de la creación de un sistema de visados humanitarios y que permita a los demandantes de asilo poder solicitar los visados en embajadas y consulados fuera de la Unión Europea y poder viajar a un Estado miembro de manera segura y legal. Esto permitiría en consecuencia el fin de la criminalización de la asistencia humanitaria, ya que terminaría con el fin de tráfico de inmigrantes, como la única manera de llegar a Europa, garantizando un medio seguro y que respete lo establecido a la Convención de Ginebra de 1951, así como el fin de la criminalización y persecución de todas aquellas ONGs que asisten a los inmigrantes. Este es el caso de Sarah Mardini de "las nadadoras" , que está pendiente de juicio en enero de 2023 por haber ayudado en ONGs que asistían a migrantes en Lesbos.
"Deberíamos reformular este sistema, basándose en la solidaridad y cooperación entre los estados miembros, de esta manera se propondría un mecanismo de reagrupación y resignación permanente de los migrantes"
Por otro lado, otra de las propuestas es la creación de un sistema europeo de asilo justo que establezca responsabilidades compartidas con todos los estados miembros. A su vez, aunque el reglamento de Dublín es clave para entender el trato de este tipo de migraciones hacia Europa, los últimos acontecimientos demuestran que debe ser reformado, debido a que actualmente ya no es funcional ni para la propia Unión Europea ni para los migrantes. Por tanto, este sistema debería ser reformulado y basarse en la solidaridad y cooperación entre los estados miembros, de esta manera se propondría un mecanismo de reagrupación y resignación permanente de los migrantes que sustituya a la actual regla del primer país de entrada. A su vez, consideraría factores como la relaciones familiares, los vínculos o el idioma de los migrantes hacia estos futuros países de acogida de manera justa y eficiente por parte de cada estado.
Green European Project también propone la creación de vías y canales seguros para los migrantes, ya que la presión del sistema de asilo de la Unión Europea surge como consecuencia de la carencia de alguna otra alternativa por parte de la UE. La burocracia para obtener la aprobación de una solicitud de asilo se prolonga mucho en el tiempo, haciendo necesarios muchos recursos para su procesamiento. Por este motivo, se debería desarrollar una alternativa para poder facilitar canales y procesos más efectivos para los migrantes como, por ejemplo, un Código de Inmigración que regulase de manera legal todas las propuestas anteriores y comprometiese a los estados miembros a cumplir las de manera efectiva sin poner a los migrantes en peligro.
Así pues, las políticas que han ido usándose a lo largo de los años no han conseguido homogeneizarse totalmente entre todos los países miembros de la Unión Europea, lo que ha propiciado un sinfín de tratados y acuerdos que han hecho insostenible la situación ante la masiva oleada de refugiados procedente de Oriente Medio. La UE es responsable de proteger a los miles de migrantes en estas rutas, ya que está obligada a aplicar estos principios de asilo desde el momento en el que el individuo llega a la frontera europea, así como asegurar y obligar a los estados a garantizar el cumplimiento del registro de solicitudes, plazos y procedimientos y garantizar la no devolución hasta que no se haya gestionado su solicitud.
Para hacer frente a esta situación, la Unión Europea debería equiparse y gestionar de manera efectiva las llegadas de inmigrantes, refugiados y personas solicitantes de asilo, para que situaciones de peligro, como las representadas en la película, puedan ser mitigadas con el tiempo y finalmente erradicadas.



